La amabilidad de la ciudad al movernos Reflexiones sobre accesibilidad universal
- Más Urbano

- 2 mar
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En 1997 el senador Jairo Clopatofsky, quien sufrió un incidente vial y perdió la movilidad de sus piernas, promovió y logró la aprobación de la ley 361 de 1997, conocida desde entonces como Ley Clopatofsky. Con ésta, en Colombia, por primera vez, se alcanza la integración efectiva de las personas con discapacidad, para que puedan acceder a todos los espacios. En su artículo 44 se define la accesibilidad como aquella condición que permite, en cualquier espacio o ambiente interior o exterior, el fácil y seguro desplazamiento de la población en general, y el uso, en forma confiable y segura, de los servicios instalados en estos ambientes.
Posteriormente, el 13 de diciembre de 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas adopta el texto emitido por la "Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad", la cual, en 2009, a su vez, es aprobada mediante la Ley 1346 por el Congreso de Colombia.
Mas de 15 años después de la Ley Clopatofsky aparece la Ley 1618 de 2013, en la cual se actualizan las disposiciones que garantizan el pleno ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad.
Adicionalmente, aparecen un gran número de leyes, normas y resoluciones mediante las cuales se dan lineamientos para la construcción de ciudades incluyentes y accesibles.
La normativa existente es compleja y de difícil comprensión, incluso para los que conocen sobre el tema y se dedican a su implementación. Esto conlleva a que surjan diversas interpretaciones sobre la normativa a cumplir. Sin embargo, el espíritu que la anima es innegable: toda persona, sin importar sus diversidades, debería poder tener acceso a los servicios y al pleno disfrute de todos los espacios. accesibilidad universal
Comencemos por recordar el largo camino que se ha recorrido desde la aprobación de estas leyes, sus implicaciones en el reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad, sus implicaciones en el análisis y comprensión de nuestras ciudades y la aplicación de dicha normatividad. La primera dificultad que surge es que, al existir diferencias entre las normas técnicas colombianas y los manuales diseñados para el espacio público de las ciudades, no se logra una armonía en el diseño y construcción de los espacios.
Miremos, ahora, cómo están nuestras ciudades en Antioquia. Empecemos por las cifras.
En Colombia, según la última encuesta del DANE, hay 2,65 millones de personas con dificultades para realizar actividades básicas. Esto equivale al 5,6% de la población en condición de discapacidad, lo que internacionalmente, según los lineamientos de gestión GW, corresponde a los niveles 1 y 2. En Antioquia se han censado unas 75.134, la gran mayoría (72%). Unas 54.772 son de las cabeceras municipales o centros poblados. En Medellín, donde residen la gran mayoría, la cifra es de 15.640, la cual equivale a un 21% de todo el departamento. Los municipios que le siguen son Itagüí con un 7% y Turbo, Envigado, Puerto Berrio y Bello, cada uno, con un 3%, el resto de municipios no superan el 1%.
Adicionalmente, el DANE, gracias a su geoportal, permite ubicar las personas con dificultades para realizar actividades por manzanas y, además, cruzar la información para saber cuántas de ellas son mayores de 65 años o menores de 14 años, para determinar cuáles poblaciones requieren especial atención para lograr su movilidad segura por la ciudad. (https://geoportal.dane.gov.co/geovisores/sociedad/cnpv2018-detallado/)
Mira los mapas del AMVA para personas con dificultad


Al revisar los mapas se observa una primera dificultad, la cual depende de la topografía. Este es un reto que no tienen muchas ciudades en el mundo y exige mirar el problema de manera más local, pues existe una gran población con dificultades para realizar actividades ubicadas en zonas de alta pendiente. La norma indica que las rampas para personas en sillas de ruedas no deben superar los 8%, pero esta norma es difícil de aplicar en nuestras ciudades que tienen vías que pueden alcanzar incluso los 30% de pendiente, que incluso con ayudas mecánicas son imposibles de salvar.
Por otro lado, al concentrarnos en la población mayor a 65 años, encontramos algo aún más grave, la cantidad de personas que viven en estas pendientes es significativamente alta y muchas veces ellas solo dependen del apoyo de otros para poder moverse por la ciudad. Esto, por supuesto, limita su independencia o aún peor, sino cuenta con ningún tipo de apoyo, su única opción es permanecer recluidos en sus hogares, sin posibilidad de salir.
El espacio público
El espacio público de nuestras ciudades es construido, en su gran mayoría, por los privados, pues los andenes y calles, que se encuentra en frente de un lote son responsabilidad del dueño. Sobre estos hay poco control con respecto al cumplimiento de las normas urbanas, lo que ha causado su fragmentación, que en muchos casos conllevan barreras físicas y problemas de conexión, sobre todo en los andenes de los barrios. Por otro lado, la remodelación, mantenimiento y la construcción de los grandes proyectos a manos de las entidades públicas tampoco es mejor, pues su diseño es dejado en manos de ingenieros de vías, que tiene muy pocos conocimientos en diseño urbano. Esto es evidente en la construcción de las vías principales, pues se sacrifican los andenes, con lo que se someten a las personas con discapacidad, a adultos mayores y en general a todos los que caminan a condiciones difíciles o imposibles para transitar.
Trata de imaginar cómo sería tu recorrido por la ciudad, si tuvieras que empujar un coche o carrito de mercado desde tu casa a algún lugar, la cantidad de veces que tendrías que levantarlo, inclinarlo o desviarte para esquivar un objeto que se encuentra en tu recorrido. Todo esto haría que tu viaje sea poco amable, te exigiría un esfuerzo adicional, con lo que después de unos pocos metros estarías totalmente fastidiado. Para ti es una opción levantar o esquivar un obstáculo, pero para muchas otras personas con dificultades de movilidad esto sería casi imposible.
En Medellín, a diferencia de muchas otras ciudades, se han hecho avances significativos. Se han implementado semáforos peatonales inclusivos, aplicado elementos guía en los andenes y cruces peatonales, eliminado los mal llamados puentes peatonales y, en general, se han reconocido los retos que se tienen de movilidad con las grandes pendientes.
La otra gran barrera que sufren nuestras ciudades es la invasión del espacio público, cientos de empresas, negocios, vehículos mal estacionados y ventas ambulantes llenan los espacios peatonales. Todo esto hace difícil moverse, aun si los andenes cumplen con todas las condiciones de diseño y construcción, estas barreras temporales crean obstáculos para la movilidad.
Los retos son muy grandes y de distintos tipos en nuestras ciudades, pero todos los avances, experiencias y experimentos que se han realizado en la ciudad deberían darnos las herramientas para lograr darles cada vez más autonomía a las personas. Así se podría crear una ciudad más amable para los desplazamientos si se suprimen las barreras físicas, naturales y arquitectónicas.
Desde Más Urbano seguiremos recogiendo datos, aprendiendo de lo hecho y siendo creativos para buscar solucionar los grandes retos de ciudad.

















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