La importancia de la accesibilidad universal.

Aunque en Medellín se ha avanzado mucho en inclusión de personas en situación de discapacidad, la realidad es que la adaptación de estas para que puedan moverse libremente por la ciudad avanza a pasos lentos, es común ver andenes sin el ancho mínimo necesarios, llenos de escaleras y obstáculos como postes o mobiliario y eso sin contar los km de andenes invadidos por vehículos parqueados sobre ellos. Impresiona también ver como en la adecuación de andenes no se cumplen las dimensiones mínimas, ni la normativa de rebajes o accesibilidad.

Vale la pena recordar que en Medellín más de 75.000 mil personas tienen algún tipo de discapacidad física permanente además de los otros miles de personas que se encuentran en situación de discapacidad transitoria ya sea por incidentes viales, operaciones o incidentes domésticos. Esto debería preocuparnos, ya que, ante esta situación, miles de personas se ven obligadas a depender de alguien para moverse por la ciudad, esto no es un mal menor, causa enormes repercusiones en la economía y en la calidad de vida de las personas.


Adaptaciones a pendientes – Medellín.


Desde 1997 se promulgó la “Ley Clopatofsky” por la cual se establecen mecanismos de integración social de las personas con limitación y se dictan otras disposiciones en el capítulo IV se dan algunas nociones generales sobre la eliminación de barreras físicas en el diseño y en la ejecución de las vías, los espacios públicos, en el mobiliario urbano, en los edificios y en el transporte público.

En ella queda claro que debe ser accesible no solo para personas con una condición de discapacidad permanentes, sino también para aquellas personas que tienen una discapacidad transitoria o que tengan una capacidad de orientación reducida por la edad, el analfabetismo, limitación o enfermedad.

Después de más de 20 años de ser promulgada esa ley, todavía encontramos puentes peatonales inaccesibles, cruces semafóricos sin los debidos elementos para personas con visión reducida, andenes sin rebajes o tan estrechos que no puede pasar una silla de ruedas, sin elementos para que las personas se puedan guiar en ellos. Este tipo de modificaciones para adecuar los espacios peatonales van a un ritmo preocupante, el presupuesto que se asigna cada año para movilidad peatonal es muy bajo comparado con los demás medios de transporte, y en algunos casos ese poco presupuesto que se invierte no mejora las condiciones de los andenes si no que se limita solo a reparar lo que ya estaba.



Cruces peatonales poco accesibles – Medellín.


Otro problema que se encuentra en la ciudad, es que se construye por pedazos. Cada constructor está encargado del andén que le corresponde al predio donde se desarrolla el edificio, el cual casi nunca cumple con los anchos necesarios ni la normativa de accesibilidad universal, incluso ponen las losetas podo táctiles como si fueran elementos de decoración. La continuidad de los andenes se ve entonces gravemente afectada cuando no se controla como se hacen estos nuevos espacios públicos.



Construcción de espacio público por privados – Medellín.


Dentro de todo vale la pena rescatar los grandes proyectos de espacio público de la ciudad desarrollados por entidades como el Área Metropolitana o la EDU que parecen tener una sensibilidad especial hacia este tema e incluso dentro de los proyectos más recientes han incluido bancas para personas pequeñas y pasos a nivel. Vale la pena aclarar que no se trata de separar a las personas en condición de discapacidad sino al contrario, diseñar espacios que permitan la inclusión de todo tipo de persona y la convivencia entre todos. Muchas veces se diseñan “caminos” o recorridos específicos para estas personas, sin entender que lo mejor sería que todos pudiéramos transitar por cualquier espacio en igualdad de condiciones.



Paseo Bolívar – Medellín.


Algunos elementos importantes para la accesibilidad universal se encuentran en las ciudades y muchas veces pasan desapercibidos. Los rebajes por ejemplo son las rampas necesarias para acceder a los andenes y deben tener una pendiente adecuada para que las personas con movilidad reducida puedan usar el andén sin necesidad de que otra persona les ayude. La pendiente de un rebaje debe ser de máximo 8% y cumplir con un ancho suficiente para que crucen dos personas. Muchas veces los pasos a nivel son una mejor solución, dándole prioridad al peatón y no a los vehículos motorizados.



Rebaje peatonal – Medellín.