Popayán con atractivo turístico, pero sin turismo

Actualizado: 4 de oct de 2019

Queriendo ir hasta Popayán, decidimos emprender el viaje por carretera para poder ver todos los paisajes hermosos que nos ofrece nuestro país. Partimos desde Medellín a las 10:00 p.m. y la idea era llegar por la mañana para aprovechar todo el día conociendo la capital del Cauca. Nos encontramos con una ciudad que vive entre lo urbano y lo rural, entre el presente y el pasado; contrastes que juegan un papel muy importante, costumbres que perduran y otras que van evolucionando.



La realidad es que Popayán tiene cantidad de atractivos turísticos, pero son difíciles de percibir. Por ejemplo, las calles hermosas de fondo blanco, se encuentran atestadas de carros parqueados, la mayoría, y en movimiento, solo unos pocos. Los andenes son pequeños e insuficientes para que la gente se mueva en ellos. Dentro de las anécdotas que nos quedaron, una de ellas fue el atropello que sufrió uno de nuestros integrantes, quien al intentar cruzar la calle, la conductora de un carro no paró oportunamente y lo golpeó, por fortuna no pasó a mayores. Este echo refleja la falta de espacio y de señalización para caminar por la ciudad con más seguridad.



¿Qué otra manera se tiene de conocer la ciudad, si no a través de los pies?, es común ver a las personas mirando extasiadas la arquitectura y el arte que adornan las calles, otros se detienen a leer los innumerables textos sobre las fachadas que cuentan la historia de Colombia, pero todo esto se vuelve peligroso e incómodo por la falta de espacio para el peatón.


Una sensación muy distinta se vive en el Parque Caldas que está ubicado en la plaza principal de la ciudad. Un espacio donde no circulan carros por ninguno de sus costados. No se percibe el rumor de motores, los niños corren por todas partes, los pocos turistas se paran tranquilos a distancia adecuada para enmarcar en una fotografía las fachadas de la ciudad. Pero al caminar una cuadra, todo cambia, se vuelve difícil, incómodo y peligroso, pues cada vez que se intenta mirar alguna iglesia o casa antigua, puede que el retrovisor de un bus, pase muy cerca de tu cabeza.




La ciudad merece ser pensada de otra manera y es tiempo de que se organice, que se determinen las zonas de parqueo y los lugares para el transporte público. Existe una gran cantidad de espacio en cada una de sus calles que es posible devolverle a las personas y quitárselas al carro. Sabemos que es una decisión difícil que siempre traerá críticas, pero los resultados bien lo valen. Se puede empezar lentamente a desarrollar actividades temporales en el espacio público, que le muestren a propios y visitantes que la ciudad puede ser mejor en materia de movilidad.



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Medellín, Colombia