Una experiencia intermodal



Una pandemia sacudió al mundo, millones de personas tuvieron que quedarse en sus casas y las ciudades se quedaron vacías. Los buses y metros del mundo redujeron su ocupación y la bicicleta resurgió como la manera más segura de movilizarse.


Hace varios años el Metro de Medellín ha venido analizando e implementando algunas alternativas para promover el uso de la bicicleta y la intermodalidad. La bicicleta tradicional podía movilizarse en los trenes de lunes a sábado desde las 8:00 pm y los domingos todo el día, por otro lado, la bicicleta plegable puede ser transportada en los trenes en cualquier horario, aunque las horas pico no es recomendable hacerlo por la cantidad de personas usuarias que se movilizan en el sistema.


Para promover aun más la intermodalidad el Metro de Medellín propuso la realización de un piloto de dos meses iniciando en agosto que busca incrementar el uso de la bicicleta dentro del sistema, permitiendo el ingreso en un horario de 10:00 am a 12:00 m, además del horario habitual de la noche. Otro aspecto importante del piloto es la posibilidad de ingresar con la bicicleta a los cables del sistema, siguiendo algunas reglas como ir acompañado, reclinar las sillas e ir de pie.

En Más Urbano quisimos participar de la prueba piloto y hacer una evaluación de cómo funciona y que tan fácil es integrarse al sistema metro con la bicicleta. Hicimos el recorrido que haría un usuario normalmente para ingresar al sistema, empezando el recorrido en la estación industriales de la Línea A del metro, haciendo trasbordo en la estación San Antonio hacia San Javier en la Línea B y por último tomando el metro cable Línea J hacia la estación Aurora.



La empresa Metro nos contó que en un més estaban entrando más o menos unos 250 ciclistas, esto aclarando que se ha reducido un 60% la afluencia de personas en el Metro, lo que augura unas cifras muy importantes de integración bicicleta Metro cuando mas personas se enteren y se den cuenta de las enormes ventajas.



El ingreso a la estación Industriales inicia subiendo el tramo de escaleras que lleva al puente peatonal que conduce a la estación, luego de hacer todos los procedimientos necesarios para ingresar correctamente con los protocolos de seguridad, era necesario subir la bicicleta por encima del torniquete para poder ingresar, fue algo confusa la forma en como debe ponerse la tarjeta, para luego pasar por encima la bicicleta en el torniquete y necesitamos del apoyo de una persona para poder realizarlo. Lo bueno es que al día de hoy esto ya cambió y puedes acceder por las puertas que están al costado y no tienes que levantar la bicicleta por encima de los torniquetes. Luego del ingreso descendimos con la bicicleta nuevamente cargada hacia el nivel de la plataforma. Entrar al tren no fue complicado, coincidimos con uno de los vagones “finales” del tren, lo cual lo hizo más cómodo. Cuando llegamos a la estación San Antonio descendimos del tren esperando a que los demás usuarios lo hicieran primero, y subimos las escaleras que llevan a la plataforma de conexión con la Línea B, nuevamente cargando la bicicleta y hay que admitirlo, el número de escaleras no hizo muy fácil este proceso. Después de la prueba nos contaron que la empresa metro empezó a instalar unos rieles para que sea mucho más fácil subir y bajar por las escaleras, por ahora sólo en una estación (Aguacatala). Nuevamente el ingreso al tren no fue muy complicado, aunque esta vez, nos ubicamos en un vagón que si tenia asientos al final, sería mejor marcar en la plataforma el punto donde se detiene el vagón “final” del tren, para que los ciclistas puedan ubicarse en este e ir más cómodos.




En la estación San Javier descendimos del tren sin ningún inconveniente y subimos las escaleras con la bicicleta en la mano hacia la plataforma donde se toma el cable, el encargado muy amable nos dijo que podíamos ingresar sin ningún inconveniente levantando las sillas de la cabina. Cuando ingresamos nos dimos cuenta que solo es necesario levantar una de las sillas, e incluso pueden ir personas sentadas sin ningún problema. Bajamos en la estación Aurora y para salir de esta nuevamente fue necesario subir la bicicleta por encima de los torniquetes, en este caso no fue tan difícil, porque no era necesario poner la tarjeta, ni estaba el dispositivo para poner la tarjeta que le aumenta la altura al torniquete.

Recorrimos la ciclorruta que llega a la estación Aurora y vimos que además instalaron ciclo parqueaderos en el exterior de la estación.



Para completar el viaje, iniciamos el recorrido de vuelta a la estación Industriales. Para el ingreso tuvimos que cargar nuevamente la bicicleta sobre el torniquete, esta vez si por encima del dispositivo de la tarjeta, ingresamos a la cabina del cable fácilmente, en la estación San Javier, una persona muy amable se ofreció a ayudarnos a bajar la bicicleta por las escaleras para llegar al nivel de la plataforma del tren. De regreso en la estación San Antonio una persona se acercó a preguntarnos cual era el nuevo horario para ingresar la bicicleta al tren a lo cual le respondimos con la información del piloto. Cuando llegamos a San Antonio bajamos las escaleras para hacer la conexión con la Línea A y tomamos nuevamente el tren hacia la estación Industriales. Llegamos, descendimos del tren y subimos las escaleras con la bicicleta cargada hacia los torniquetes donde también tuvimos que levantarla por encima de estos para salir de la estación. Terminamos nuestro recorrido descendiendo las escaleras de la estación hacia la ciclorruta de la Av. 30.



Fue una buena experiencia, las personas fueron muy amables y el tren en ese horario permite tranquilamente viajar con la bicicleta. Sin embargo, en temas de accesibilidad todavía es complicado el proceso, son muchísimas las escaleras que hay que subir y bajar dentro y fuera de las estaciones, por lo que una persona que no tenga la suficiente fuerza para levantar su bicicleta no podría hacerlo. El ingreso en los torniquetes también es complicado, sobre todo al ingreso, donde se debe marcan el ingreso con la cívica y además levantar la bicicleta por encima del dispositivo de lectura de las tarjetas, el cual es mucho mas alto, para personas que no tengan la fuerza y la habilidad de levantar la bicicleta es muy complicado, se necesitaría de una persona que esté pendiente para ayudar a estas personas a ingresar con la bicicleta.

El viaje en el tren y en las cabinas es muy cómodo, se podría implementar en las plataformas una marca, de por donde pueden ingresar las bicicletas a los vagones “finales” para que sea más tranquilo el viaje con la bicicleta y más cómodo para el resto de los usuarios.